El sujetador y yo

Nunca me gustó el sujetador. Cuando llego a casa me lo quito antes incluso que los zapatos. Por desgracia, ya no tengo ni edad ni cuerpo para  ir de hippie por la vida, así es que, mal que me pese, tengo que usarlo.

He logrado acostumbrarme a llevarlo, incluso a lucirlo, pero según mi párkinson avanza, ponérmelo es toda una aventura, sobre todo por las mañanas que es cuando mi cuerpo tarda en espabilar. Como es la prenda que más me cuesta ponerme, suelo comenzar a vestirme de pies hacia arriba (para calzar los calcetines ya inventaron un chachi-artilugio, gracias a Dios) y espero a estar al 100% (a tope de ON que diría un parkinsonita) para ponerme el sujetador. Confieso que no pocas veces, incluso hago la cama o me maquillo, antes de afrontar la ardua tarea de ponerme el sujetador. 

He probado con modelos de todo tipo. Los que a brochan atrás, requieren de una habilidad para llevar los brazos a la espalda, para mi casi imposible, además, abrocharlo a ciegas cuando tus manos no obedecen, dificulta aún más la tarea.

También he probado los sujetadores sin broche, tipo deportivo, de los que te pones como si fuese una camiseta, pero…resulta cómico verme con los brazos sobre la cabeza, y el sujetador enganchado a mis hombros, cual camisa de fuerza, sin posibilidad de deslizarlo hasta su lugar.

Parece que todo apunta a que un sujetador con cierre delantero es la mejor opción, pero…¿habéis intentado buscar uno que no parezca una faja ortopédica o un sujetador de anciana? Difícil encontrarlo con un abrochado fácil y con cierta elegancia.

Añadimos otro condicionante, y es que los aros para mujeres con párkinson, muchas de nosotras con discinesias, son imposibles de soportar pues con tanto movimiento involuntario el aro acaba clavado literalmente en la piel.

Sentirme guapa, sigue siendo para mí una necesidad y, sin duda, un sujetador atractivo que no me dañe y me pueda poner sin ayuda, contribuiría a mi bienestar, como ocurre a tantas de nosotras. 

Prometo compartir el día que encuentre el sujetador perfecto para mujeres con párkinson que no renunciamos a la comodidad, a la vez que lucir sexys y elegantes.

Marta Val

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