Aquí estoy

Hola. Mi nombre es Cochi y soy enferma de párkinson. No sabía cómo contactar con vosotras. Por eso estoy aquí. No sabía nada de vuestro movimiento de mujeres y párkinson hasta que una de esas personas excepcionales que hay en la vida, apareció en la mía. Su nombre es Yeray y es un jovencísimo investigador sobre el párkinson con el que he participado en un ensayo clínico.

Ahora os hablaré de mí. Tenía 58 años cuando el señor Párkinson decidió que ya era hora de hacerse notar. Siempre estaba cansada, llorando, inquieta, agobiada…Me costaba horrores levantarme de la cama para ir a trabajar. Pero era algo que sentía desde hacía tiempo, quizás desde que tenía 47 ó 50 años. Pero por fin apareció el porqué.

La menor de mis dos hijas es fisioterapeuta y está muy relacionada con enfermedades neurológicas. Un día me dijo:-«Mamá, tienes que venir al centro de terapias que quiero hacerte un reconocimiento general». Y allí apareció el señor Párkinson que llegó para quedarse.

Todo lo demás fue rapidísimo. Me hicieron un informe clínico con su sospecha y se lo llevé a la doctora Belén, mi estupenda médico de cabecera. Ella me hizo una serie de pruebas y de ahí fui a la Unidad de Trastornos del Movimiento donde rápidamente me confirmaron el diagnóstico y comencé el tratamiento. Ahora, cinco años después, estoy de baja desde enero, esperando pasar el tribunal médico.

El último año ha sido bastante regular. Estoy muy deprimida y cansada y todo me cuesta un mundo. Yo, tan luchadora y autosuficiente que creía poder con todo y comerme el mundo… y ahora siento que el mundo me come a mí.

Pero esto no va seguir así… Porque tengo a mi lado un compañero de vida, Ángel, junto al que llevo 50 años, que cuando me ahogo me saca a flote. Mis dos maravillosas hijas, Eva y Rebeca, mis cuatro preciosos nietos, Inés, Noah, Laila y Ciro. Y el resto de la gente que me quiere: hermanas (Gloria, Rosi, Antonia, Isabel, Carlitos, Miguel), amigos, etc… Gracias a todos por ayudarme.

Y gracias a vosotros@ por dejarme dar este testimonio .
Un abrazo y un beso muy grande y a luchar

Conchi Pérez Plaza








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